Hasta hace poco, nuestro enfoque estaba puesto en detectar lo más rápidamente posible la presencia de un fuego y extinguirlo con la máxima eficacia. A lo largo de estas décadas, los progresos tecnológicos y los resultados de estudios profundos y minuciosos han hecho posible reducir en gran medida el riesgo general de incendios. No obstante, un nuevo método basado en el agotamiento del oxígeno ha abierto las puertas a toda una nueva gama de aventuras empresariales.

Ahora somos capaces de crear entornos perfectamente protegidos y de eliminar completamente los riesgos de incendio alterando la atmósfera interior de un edificio y permitiendo al mismo tiempo el acceso sin restricciones a las personas.

Es una revolución que por fin, tras décadas de retocar y reinventar soluciones tecnológicas de extinción de incendios una y otra vez, lo mismo de siempre puede resultar obsoleto en muchos casos. Gracias a un cambio radical de perspectiva, ahora concentramos nuestros esfuerzos en eliminar las causas que originan la aparición de un fuego en lugar de pensar en cómo combatirlo.